PALABRAS PARA ROCKBERTO

PALABRAS PARA ROCKBERTO; una Oda al mayor artista que ha dado Málaga, adelanto del próximo número de FanCINE web (muy pronto).

PALABRAS PARA ROCKBERTO

Siempre fuise un tipo duro que duró lo que duró,

y mi paseo es más duro sin verte a mi alrededor.

La anchoíta” ya es “Anchoa” y lo de “Cubana” perdió,

pues nuestro amigo, Giovanni, a su Cuba regresó.

No es la misma aquella plaza, “de la Mierda” renombrada,

ni las mismas reuniones, ni las mismas carcajadas

que se podían oír cuando tú estabas aquí; Mamá está desmejorada.

Málaga sigue intentando convencer de su cultura,

sin ser consciente quizás

de que mejor argumento no tiene que a su cultura, a la cual parece obviar

en cuanto a qué destacar en su gran escaparate de cara a la sociedad.

La calle apesta a basura.

No porque no haya criaturas dispuestas a trabajar,

sino porque no se encuentra siempre cerca un objetivo

para poder presumir de ese gran operativo de limpieza en la ciudad.

Dice Papá (y cuando digo Papá tú ya sabes bien quien es Papá),

que si tantos papelillos, pipas y demás estorbos se pueden localizar

es sin duda porque hay alguien que ha estado a pura conciencia manchando su buena imagen,

y de paso, la ciudad.

¡Qué cosas tiene Papá!

Supongo que si sabrás que en la plaza, con buen gusto,

se ha levantado un gran busto con tu cara hecha en metal.

Un gesto de tus colegas, muy digno de mencionar

y que si no me equivoco conseguirá terminar

con arcáica tradición sobre el nombre de la plaza que no acaba de gustar.

Nació la Plaza Rockberto, y eso sí suena genial.

Javier Martín fue el artífice de dicha genialidad

y Víctor Carrasco el nombre del hombre cuya tarea

fue recrearte la cara para la posteridad.

En la feria, los chavales siguen yendo a disfrutar.

Suenan canciones de grupos del Málaga Crea, y tal,

pero se nota en el aire, como si fuera un mal sueño,

que el ambiente no es real, porque falta lo más grande de Málaga, la verdad,

y no es mi intención herir a artistas y a compañeros

a los que adoro y que quiero, porque aquí todos sabemos que yo sería uno más.

Pero se os echa de menos y duele no poder veros;

Roberto, Málaga entera sueña con verte cantar.

Como siempre fuiste amante de los juegos de palabra,

se me ocurrió dedicarte ésta parábola extraña,

intentando como tú, tener chispa, tener gracia,

aunque no lo he conseguido, según lo estoy releyendo y a juzgar por mis ganancias.

Solo espero de verdad que allá donde estés seas libre,

pues no hay, ha habido ni habrá palabra que más se ciña (en cuestiones de verdad)

a lo que tú siempre fuiste.

Siempre fuiste Libertad.

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