PINK FLOYD – THE ENDLESS RIVER; 20 AÑOS DE DESCANSO

37bPocas bandas son tan longevas como para que entre sus dos últimos trabajos disten más de 20 años. Además, hemos de tener en cuenta que hablamos de un grupo que había grabado ya 14 discos antes de tomarse este pequeño lapsus sabático de más dos décadas (el Tiempo es diferente en el universo Pink Floyd). Probablemente, hablaríamos de una banda retirada si no fuera por el triste fallecimiento de Richard Wright, el que fuera teclista del grupo y cuyas grabaciones originales (todas excluidas de la criba que los británicos hicieron para “The Division Bell” en el año 1993) han sido rescatadas por sus antiguos compañeros para despedirse del mundo de la música, al menos como “Pink Floyd”, a modo de sentido homenaje al desaparecido músico. Es un retomar el viaje donde lo dejamos, y suena a la casquería resultante de “The Division Bell”, del que han rescatado los restos salvables, aunque es cierto que apenas ha terminado el primer corte y ya nos parece oír de fondo los gruñidos de los “Pigs” del Animals, que se ven de pronto interrumpidos y transportados en suave transición por esos samplers de Wright que inevitablemente nos conectan, esta vez, con “Shine on you crazy diamond”, del disco “Wish you were here”.

Se nota la falta de Roger Waters, y sobre todo, se añora la presencia de cmelodias cantadas, pues la falta de inspiración o la falta de fuerzas, hace que “The Endless River” solo cuente con un tema cantado por Gilmour, el pegadizo “Louder than words”, que sirve de epílogo al disco entero. Esa es, junto con la destacable inntroducción computerizada del físico Stephen Hawkings en el tema “Talkin’ Hawkin” (como ya hiciera en 1993 para el “Division Bell”), la unica intervención “vocal” del disco.

The Endless River es un colagge de retales en el que, de los Pink Floyd originales, solo queda un 50%, debido a la pérdida de Wright y a la reciente expulsión (en términos legales) de Roger Waters de la formación, y que muchos medios han calificado como “un disco para los fans”, argumentando que no aporta nada nuevo y que incluso la calidad del material no alcanza los mínimos que implican las expectativas generadas por el disco más esperado de una de las mejores banda de la historia. Nosotros, por supuesto, desde nuestra revista de fans, no podemos hacer otra cosa más que defenderlo, pues críticos ya hay a patadas, pero como nosotros somos fans de Pink Floyd, nos gusta perdernos en el color de los sonidos de este “Endless River”, rememorando los viejos tiempos que algunos no pudimos vivir, disfrutando del pequeño regalo que la banda nos ha hecho y que algunos fans no han podido vivir, y sin ningún tipo de recelo a que la gente sepa que nosotros aceptamos pulpo como animal de compañía.

38

Deja un comentario