WERT PODRÍA DEJAR HOY EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA

Jamás conocieron educadores y educables en potencia a ningún maleducado tan torpe e improductivo como el que ha sido nuestro ministro de Educación y Cultura, el señor Ignacio Wert.

Hoy por fin, todo indica que tan ingrato personaje renunciaría a su carpeta en el ministerio de Educación y Cultura (a cambio, eso sí, de un puesto de Embajador ante la OCDE en París junto a su pareja sentimental).

Al final parece que hacen mella las repetidas protestas contra los continuos recortes y el denigrante desprecio mostrado hacia el trabajo de profesorado, alumnado, cineastas, músicos, pintores, escritores, bailarines o cualquiera que, de modo artístico alguno, intentara (mensajes políticos aparte) ganarse la vida de forma decente y honrada o simplemente desarrollar su talento.

Las multas por tocar instrumentos en espacios públicos y un requisito de alta como autónomo en la seguridad social para poder ejercer “de músico” en bares de cualquier ciudad han dejado el panorama español vacío de nombres propios a lo largo del último lustro. A esto sumamos los sueldos y las pagas de funcionarios en estado de  congelación, los recortes en becas, ayudas a los colegios que se muestran pro-segregacionistas en cuestión de sexo,  problemas para dar de comer a los menores socialmente necesitados en los comedores de los centros públicos, subida del precio del material escolar, y como no (redoble de tambores): el famoso impuesto del 21% (I.V.A.) sobre la cultura, tantas veces protestado y que, tras varios amagos de bajada cargados de mentiras, se ha mantenido a lo largo de todo el periodo que Wert ha ocupado su puesto en el gobierno de Rajoy. Dicho impuesto, además de conllevar un terrible descenso de las iniciativas propias y los proyectos emprendedores, ha vaciado salas de cine, salas de conciertos, teatros y cualquier establecimiento de los que antes, por un razonable precio, ofrecían la posibilidad de evadirse de la realidad y de la terrible imagen mental de tipos tan desagradables como él.

Para colmo, el erudito y (a Dios Gracias), pronto, ex-ministro, llegó a afirmar también que los ciudadanos en paro tenían “formación insuficiente” para la enorme y variada cantidad de puestos de trabajo que el gobierno al que él mismo pertenecía iba a generar, mostrando así un enorme menosprecio para el más castigado de los colectivos, los desempleados.

Pocas gestiones se recuerdan tan nefastas como la que de su ministerio ha estado ejerciendo el señor Wert.

Puede que mañana, el títere que ocupaba la mano izquierda pase a ocupar la derecha, y que al maniquí que se sentaba en el despacho del Ministerio de Educación solo le cambien el maquillaje y le coloquen alguna peluca más o menos discreta, con el fin de que el no-cambio sea un poco más evidente, pero a mí me da la sensación de que mañana España será un poco más culta y también más educada.

wert-rient

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